
Nos adentramos a un increíble mundo lleno de experiencias, sabores, e imaginación por parte de nuestro joven chef Carlos con apenas 24 años comenzó un gran proyecto el cual ahora se ha vuelto su día a día, dando no solo un excelente servicio, sino que también nos ofrece sabores exóticos y nuevas experiencias dentro de un solo plato, contando mucha historia.

En el menú que nos llegó a ofrecer como una entrada fría se dio a conocer con un ceviche de azar, macambo, cebolla encurtida y camarón, el cual en mi opinión eran sabores que jamás había probado, la acidez del azar combinado con el dulzor con la suave textura del camarón daba una explosión de sabores exóticos, quizás en opinión de otros un poco pasado en la parte de condimentos, pero en mi opinión eran sabores equilibrados que juntos daban una explosión de experiencias y conocimiento dentro de una sola entrada.

Como entrada caliente y quizás solo para mi uno de los platos estrellas, también quizás uno de los platos icónicos del restaurante, un Choclo con chulpi, huevo pochado y ceniza de choclo, un plato que con la combinación de la yema de huevo era una sensación buena delicada, con texturas variadas con el choclo y el chulpi que te daba una experiencia nueva, un plato como lo digo, icónico dentro del mismo restaurante, tan sencillo pero con tanta historia y raíces dentro de él, como es el uso del choclo en 3 distintas formas, realmente un plato sin igual.

Luego de sorprendernos con semejantes entradas, nos da un 3 paso un Mote pillo con costilla de cerdo marinada y cocinada en sous vide por 24 horas, acompañado de mellocos encurtidos, es complicado llegar a un buen sabor y equilibrio de un mote pillo, aquí estuve satisfecho con el sabor, la cocción muy bien lograda del mote, jugoso y con la combinación suave de la costilla de cerdo, al estar cocinada durante 24 horas en una cocción lenta como es el sous vide, se consigue una combinación inigualable, con una combinación del melloco para cortar sabores salados, un gran plato, sin embargo el melloco con el mote pillo no fue una de mis combinaciones favoritas.

Como segundo fuerte se nos ofreció un bife con puré de papas, vinagreta de hierbas, salsa de chocolate y acompañado de semillas de mostaza en vinagre, el mayor temor aquí, el bife, debido a que es una carne roja, suele ser dura y al ver que no estaba bien cocida, se podría esperar que este con una textura un poco dura, pero no, me sorprendió gratamente al saber que la carne estaba suave, con la combinación de las semillas de mostaza la salsa de chocolate y el puré de papas, dio como resultado una combinación y saber que se en el plato se tiene conocimientos del tema sin igual.

Para finalizar, nos dieron una grata sorpresa donde se nos dio un helado de naranjilla, un suspiro de macambo y un brownie al 100% el cual combinado con el dulzor del suspiro y el helado nos daba como resultado un resalte de sabores dentro del chocolate del brownie, en fin, como resultado, Chulpi, un restaurante sin igual que ofrece texturas y sabores sin igual a otro restaurante.
